Leyendo un ensayo de
Huxley (las puertas de la percepción) comprendes un poco mejor desde
dónde hablaba AldousH, y te das cuenta que desde principios del
siglo veinte hay gente con esta idea: incluso rodeado de
familia y amigos se puede estar adecuadamente solo.
La distancia se vuelve decoro.
Y se
preocupó por aquello AlbertC, ya lo describía como enajenante
KarlM, ya lo plasmaba Tristán como la muerte de la Belleza. Pero
creo que eso a estado desde antes, la revolución industrial solo
vino a exacerbar las cosas.
Desde este enfoque todos somos un recurso. Por lo tanto algunos llegan a la conclusión de que los unicos que merecen el engorro de mantener cerca e informados de nuestras minucias cotidianas son solo a la gente que puede dar algo a cambio. Por eso es que algunos se olvidan de ser su propia persona y montan un teatro.
Es así que se llega a una de las tantas versiones de la soledad. Nuestro modo de convivir mutuamente se queda en el chascarrillo (despues de todo, si no te chingo quedito ¿cómo vas a saber que si estas ahí?), en la queja superficial, en el inuendo. Y las necesidades más abstractas del sentir quedan relegadas a esa habitación de pánico en la que nos espera el silencio.
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