hic nequaquam vacuum est
Pero una visión siempre lleva consigo una dirección.
Los medios para "verla" realizarse algunas veces no son los más obvios o están listos para ser asimilados. Así de satisfecho como ahora (12:51 GMT -6 1/4) puedo decirtelo sin miedo.
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Como cuando aquella vez que el alba rayò el horizonte ineludible como el frío rocío que desperto inusitadamente a Elodio, él desperto con los ojos nublados buscando un culpable, no quizo ver su desesperación de frente.
Porque Elodio siempre a sido un cobarde recargandose en otros para sentirse satisfecho, no quizó culpar a la humedad ni al frío porque esa dupla lo hacían sentirse "fuerte ante las circunstancias" ... por eso y muchas otras razones a medias busco el hacha de carnicero y fue a trocearle los sueños a María, porque ella decía que lo quería, y que por amor soportaría saber que había otras y que no era regusto a tabaco lo que dejaban en ella sus besos, que sus dedos no estaban amarillos de nicotina sino negros de hashish cuando la tocaba tan apresuradamente, sin avizo siempre, a veces solo por platicar de cosas como las que nos suceden día a día e involucran de soslayo a otros hombres.
Fuerte ante las circunstancias era el amor de ella, pero una parte dentro de sí sabía que un día llegaría al límite de lo humanamente porsible y tendría que dimitir, porque los golpes del hacha no sólo tasajeaban sus sueños, sino su fé en si misma, sus ganas de ver como cae de nuevo paulatinamente el tapete de las jacarandas. Desperto a la única realidad donde sus rodillas nunca dejaban de estar rojas e intermitentemente la parte alta de sus antebrazos se volvía cerúlea con la presión de los dedos y las uñas.
Ungibus et Rostro
Fue lo que se dijo Astemio al despertar, umbrío y con brío volo a casa de Elodio cabalgando sus ganas de mallugar, su alma estaba a punto de vomitar, pero el quería siempre más, "mas es mejor, mejor es lo miníno que merezco" paso los lustros agazapado en un sotano estudiando los nombres de los elohim y otros diablillos que a su vez comían de la podredumbre que las moscas ansían.
María no pudo por mas de 3 minutos despegar sus ojos del hacha, su orina ya había tenido tiempo de enfriarse y ensopaba el colchón en que tantas veces había sido vejada "por Cristo, deja eso en paz" en eso llega Astemio para decir de cosas como acostumbraba hacer, siempre una retahila de sandeces para romper lo que quedaba de ella, pero ella sabía el cuento mejor que quién lo contaba, palabras rara vez podían tocarla en ese sitio en donde estaba su cabeza.
Entre la desesperación y el hastío eso era. Por instantes casi deseaba que aquella caricatura de hombre actuando sus berrinches y siguiendo da capo a coda el guión de sus desplantes machitos. María había vaciado de su interior toda esperanza y por momentos deseaba el filo frío del acero abriendose paso por sus venas, algo cambio en su mirada que Elodio pudo notar como un cachito de su control sobre ella flaqueba para perderse, gritó con las venas del cuello palpitando fuerte a la vista de todo aquel que mirara su cuello, su nuca era lo que vio Astemio al llegar.
"Jesús! estorbo de vieja, tu nunca has tenido a Cristo de maestro, y aún si así fuera el ya se fue de aquí, las cosas cambian y el mundo espiritual se mueve hacía arriba y hacia el centro" entonces la vio por segunda vez, el miedo se había roto en ella, rápido, tenían que buscar un modo de volver a someterla.
Cual marionetas de un teatro guignol quedaban tras la pantalla sus banos intentos por hacerle frente a la luz que les daba significado en el imaginario de quién ve, el morbo vende amigo, la miseria tiene infinitas formas de conjugarse y que no quieras mirar dentro no te va salvar de tus demonios.
Crece o carece, es muy simple, no seas María, no seas Elodio y sobre todo no seas Astemio.
¿Recuerdas a Cansado? él solo cansado está, y si eso no es obvio para ti, para mi
mi sembra bene, tutto va bene
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