Me han llegado a decir que mis dos dignas arrugas en la frente
no cuentan como signo fidedigno del envejecimiento, pero
existen otras cosas que han cambiado.
la barba por ejemplo
He aquí una lista de cambios que he notado en mi a través de los lustros- Apetito y demanda alimenticia: definitivamente quedarme despierto ya no me hace doblarme de hambre a las 4 AM ... y en dado caso necesito menos para llegar a la saciedad.
- Vellosidades miscelaneas: desde la pubertad (creo) tengo la compañía de Mateo y Félipe los pelos del hombro izquierdo, son grandes, gruesos y periódicamente se caen. Sin embargo resurgen, a estos dos se les han unido una alegre caterva de compañeros que ya no me moleste en nombrar, pero me reconforta saber que están ahí.
- Los pelos de la nariz: me parece increíble la velocidad a la que crecen y no recuerdo antes fuera así, si bien en la prepa una maestra me sugirió que de vez en cuando los cortará.
- Ahora es fácil subir de peso: no se si alguna vez llegue a ser francamente gordo, pero ya es una posibilidad si me esmero con el azúcar y la cerveza (sigo sin preferir el vino) aunados a un debido reposo.
- Oh sí ... la barba es mas amplia a lo ancho y ahora me crece bigote.

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