November 24, 2011

Annychú: de pokemón a diosa

Y es en esos instantes donde se fragua
la fatua felicidad que mi memoria neuronal
me permite tomar una polaroid para la posteridad.

Es esta una biografia inexacta y no autorizada de la mujer cuyas tripas
me fascinan, tienen tantas cosas que contar, y son la mar de interesantes

aunque su dueña las calle

Quizá Bernardino nunca imagino que su semilla daría fruto a tanta grandeza, acostumbrado a tener hijas de estatura ligeramente superior al promedio no pudo imaginar que esa pequeña niña encerraba en si colosales promesas; Probablemente sólo pensaba “Demonios, por que no puedo tener un hijo varón” Corría el año de mil novecientos noventa y los mexicanos ya nos habíamos aclimatado bastante bien al pesimismo de que algún otro temblor o algún misil olvidado de la guerra fría nos daría en la madre en cualquier momento.

Sin embargo, el sentir popular y su insensato optimismo germinaban las raíces del árbol en el que ahora estamos trepados … y cual ardillita juguetona y embustera discurría Anny su infancia (estoy solo especulando) en Tepatitlán de (yo no sé cuando fue que se lo apropio) Morelos.

Un buen día Anny deshojaba girasoles tarareando una canción de moda cuando Mocos! … las hormonas le llegan en estampida desatándose desde su bella hipófisis que cual Gen Gis Khan cabalga la silla turca de esta mujer.

Lo que normalmente pasa es que de repente nos vemos convertidos en unos completos desconocidos endebles, necesitados de aprobación social, impetuosos, osados e imprudentes. Claro, este no fue el caso de Annychú.

Ella era abismalmente diferente a las otras chicas, que se devanaban los poco funcionales sesos con los que Dios las había dotado con la eterna incógnita “como le hago para verme linda?”.

Para desgracia de la gente con alma, ser diferente es sinónimo a ser excluido, y Anny al igual que todos nosotros (la gente con conciencia de sí mismos) sintió el asedio de la mirada impertinente de los pájaros.

Ejerciendo el arte de la intriga y la traición lograron ir mellando su confianza, y una serie de eventos desagradables casi convencen a Annychú de que el fango sobre su piel formaba parte de ella; … hasta que Jebús el Sabio pudo hacerle ver que debajo del lodo existía una creatura hermosa digna de adoración.

El sol a las afueras del pantano de las uracas fue resquebrajando la sórdida mortaja en la que su pubertad aunada a una zoociedad cruel le habían puesto cual abrigo de asbesto.

Pero a Anny le costaba trabajo reconocer tanta belleza, aun ahora ella mira al espejo de su alma como quien no quiere ver … Quino el audaz tiene Fé en ella y yo también. “Ningún hombre ha sido total y completamente a sí mismo. Sin embargo, cada uno se esfuerza por convertirse en ese” (o al menos eso dice Hesse) yo creo que todos tenemos que escarbar en el fondo de nuestra historia para recuperarnos un poco y poder avanzar.

Como decía al principio, esta biografía es inexacta y no sé si cuenta con autorización alguna … pero nosotros los burattino, narcisos y esquizotípicos constantemente reescribimos nuestros propios mitos.

Quizá algun día Annychú mire al espejo y mire en ella la escalera al cielo, quizá mi frente logre tranmitirle a sus tripitas el reflejo diafano de la diosa que unos cuantos imbeciles hemos tenido la dicha de contemplar.

2 comments:

Anny Alejandre said...

Totalmente autorizada n___n!

Un Coso que deshojaba costritas de miel en un panal que quedo al olvido.
Un Coso con lagrimas tendidos sobre dunitas de arena, sol, mar y vida.
Un coso pegado en la pared, enredado entre la madre selva de una jungla experiencial.
Un coso amigo, consentido por el reposo del helio del cielo.
Un Coso ilustrando papeletas con las partículas de su iamginación.

Coso, youujo, youuujoo, jo,jo ♪.


Gracias Cosa :3!

BleuHimmel said...

Creo las dunas de Mar
se conocen por "olas" X3