sin hundirse hasta las rodillas en mierda
Sus sonrisas son esporádicas, como los destellos de Sol
en un día nublado, y al igual que estos, te hacen
sentir elegido por Dios cuando se ciernen sobre ti
Sus parpados son placidos y orondos, como pétalos
de Azucena, y no existen palabras para describir
las maravillas que esconden detrás de sí
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