Bien.
¿Cómo empezar?
Oh! Si, esta odisea comienza con un poco de ocio obligado, de ese que se vuelve odioso por no estar en las expectativas del día.
Por razones inciertas que van más allá de mi voluntad y conocimiento, el comité de desgraciaditos subdivididos en despachos y se hacen llamar “empresa” me pusieron en un predicamento al que yo creí que la mejor solución era esperar, dicho predicamento es este:
“Si quiere la retribución al desempeño de sus labores tendrá que esperar a que el señor “A” (cabecilla del despacho al que estoy asignado) llegué”
No pintaba tan mal el panorama, así que tome la decisión ya antes mencionada.
Grave error, supongo que habrá que culpar a mi demencia.
Como sea, el caso es que para no hacer tan desesperante la espera, decidí dedicarme al noble oficio del vagabundeo.
Así es como emprendí el primer viaje de reconocimiento en aquel edificio corporativo.
Continuara . . .
P.D.: este texto tuvo el honor de ser compilado por la niña armada a la que agradezco mucho
1 comment:
Holaaa!!
Pues ya te había dicho, pero lo vuelvo a decir:
Una forma muy interesante de relatar tu día, muy bueno.
Y pss..
snifles, gracias por mencionarme.
Pero pss te he dicho que no tienes nada que agradecer, todo se hace con cariño.
Cuidate.
Bytes.
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